Los guardianes del Louvre | Review

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Jiro Taniguchi vuelve de nuevo al catálogo de Ponent Mon con una sensacional obra en donde descubriremos todo un mundo oculto bajo el arte del Louvre

Estefanía Jiménez
07/01/2016 21:01
El año pasado Ponent Mon nos traía nuevas obras de Jiro Taniguchi, su autor estrella en su catálogo editorial. Entre ellas, está ‘Los guardianes del Louvre’, una historia basada en el viaje que el propio autor realizó durante el mes de mayo de 2013 en la capital francesa en donde el lector se sumergirá en toda una travesía artística sin igual que tendrá lugar entre el mundo de los sueños y la realidad. Toda una obra en donde descubriremos, al igual que su protagonista, los secretos mejor guardados de personalidades conocidas del panorama artístico influenciadas por el arte francés y japonés y, sobre todo, los misterios de uno de los museos más conocidos e importantes de nuestro planeta.
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Vuelve el gran Taniguchi

Jiro Taniguchi es un autor cuyas obras no pueden faltar en el catálogo de Ponent Mon, una de las pocas editoriales especializadas en traer a España las obras más selectas de la nouvelle manga inaugurada por el francés Frédéric Boilet a comienzos de la pasada década. Esta corriente artística es la base de la editorial catalana que, junto a Taniguchi, ofrece otras obras vanguardistas y experimentales de mangakas japoneses pertenecientes a esta corriente o a un tipo de manga mucho más alternativo y distinto a la mayoría de obras que podemos encontrar en la actualidad.

Taniguchi, artista idolatrado en Francia y uno de los máximos representantes e inspiradores de la nouvelle manga, comenzó su andadura en el mundo del manga tras fascinarse por las historias de Yoshihiro Tatsumi y por el gekiga presente en la época de los setenta. De esta manera, se traslada a la capital nipona a comienzos de los setenta con el único objetivo de convertirse en mangaka, ejerciendo en primer lugar como ayudante de autores como Kazuo Kamimura (‘Shurayuki-hime’, 1972-1974; ‘Itezuru’, 1974) o Natsuo Sekikawa (‘Jikenya Kagyou’, 1979), dibujando a su vez historias cortas para distintas revistas hasta que en 1987 sobresale especialmente con ‘La época de Botchan’ (‘Botchan no jidai’), obteniendo así en 1993 el Premio a la Excelencia de la Asociación de dibujantes japoneses y en 1998 el Gran Premio cultural Osamu Tezuka.

Poco después, Taniguchi se centra especialmente en realizar obras cortas donde muestra su lado más intimista, destacando las emblemáticas ‘El almanaque de mi padre’ (‘Chichi no koyomi’, 1994) o ‘Barrio lejano’ (‘Harukana machi e’, 1998), recibiendo con esta última el premio L`Alph Art al mejor guión en el Festival de Angulema de 2003 y el premio a la mejor obra en el Salón del Cómic de Barcelona de 2004. También realiza su primera colaboración con Boilet en ‘Tokio es mi jardín’ (1997), siendo esta una etapa donde predominan obras con un fuerte componente nostálgico y de reflexión sobre el pasado y su enfrentamiento con el presente, convirtiéndose así en el representante más célebre de este género allá por la década de los 90.

Una vez entrado el nuevo siglo, Taniguchi publica obras como ‘El rastreador’ (‘Sosaku Sha’, 2000), ‘Un cielo radiante’ (‘Hare yuku sora’, 2005) o ‘La montaña mágica’ (‘Mahou no Yama’, 2007), su primera obra publicada en formato álbum europeo y a color. Un año después publica la obra autobiográfica ‘Un zoo en invierno’ (‘Fuyu no dobutsuen’), narrando el traslado desde su pueblo natal a la gran ciudad y sus inicios en el mundo del manga en Tokio, como ayudante de un maestro mangaka. Cronista de la sociedad japonesa, combinando elementos de la bande dessinée con un estilo realista y acabado detallista, Taniguchi es uno de los autores más galardonados dentro y fuera de su país natal, siendo sus títulos traducidos y editados en varios idiomas, entre ellos el español, cuya tarea corre sobre todo a cargo de Ponent Mon, donde a día de hoy podemos encontrar gran parte de sus obras en una maravillosa edición.

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Un extraordinario viaje por el Louvre

Después de Barrio lejano y El almanaque de mi padre, ¡aquí tenemos el nuevo gran relato de Jiro Taniguchi! Después de pasar un mes en el museo del Louvre, en mayo de 2013, firma un relato en colores directos lleno de delicadeza, una travesía temporal y artística en la que descubrimos figuras tutelares, familiares y desconocidas... ¡los guardianes del Louvre!

Al término de un viaje colectivo a Europa, un dibujante japonés hace una etapa en solitario en París, con intención de visitar los museos de la capital. Pero, postrado en la cama de la habitación de su hotel por una insidiosa fiebre, se encuentra confrontado ante todo a una forma de soledad absoluta, la de los que sufren en tierra extraña, privados de cualquier recurso inmediato en el corazón de lo desconocido. Aprovechando la pequeña tregua que le da su enfermedad, lleva a cabo su proyecto y se pierde en los pasillos abarrotados de gente del Louvre. Muy pronto descubrirá facetas insospechadas de este museo-mundo, yendo al encuentro de obras y de artistas de diversas épocas, en un periplo que oscila entre el sueño y la realidad, que le llevará, para terminar, a una encrucijada entre tragedia colectiva e historia personal. Con este álbum en forma de viaje interior, Jirô Taniguchi nos invita a una travesía temporal y artística, en la que descubrimos el alma de ese lugar, bajo la dirección de algunas figuras tutelares, familiares o desconocidas... Pues el Louvre tiene guardianes.

Basada en uno de los viajes personales del autor, ‘Los guardianes del Louvre’ cuenta la historia de un joven dibujante japonés que viaja por tercera vez a París en mayo de 2013. Este, no obstante, llega a la capital francesa solo, agotado y con fiebre, ya que decidió separarse del resto de sus compañeros del medio tras participar en un festival internacional del cómic de Barcelona. A causa de todo eso y los horarios europeos, nuestro protagonista se siente exhausto e indispuesto, no piensa con claridad e incluso tiene pesadillas hasta el punto de pasarle por la cabeza el hecho de morir allí. Sin embargo, poco a poco va notando una mejora, por lo que decide salir fuera del hotel donde se aloja para coger fuerzas tras la mala noche que pasó al llegar a París.

Recuperado, este joven artista japonés —cuyo nombre desconocemos en todo el manga— planeaba visitar durante los cinco días que iba a pasar allí los distintos museos de la capital, en especial el museo del Louvre, por lo que al final decide centrar su visita a París a ver todo lo que esconde este famoso museo. No obstante, nuestro protagonista, una vez dentro del museo, le vuelve a venir la fiebre de nuevo, empezando así a imaginar sucesos extraños en su cabeza. Pero en verdad, nuestro protagonista se encuentra en otra realidad, se traslada a un Louvre en donde él es el único visitante. De este modo, acompañaremos a nuestro perdido y asombrado protagonista a descubrir mediante un tour único el museo de Louvre en un viaje situado en una realidad paralela que solo nosotros y él estamos invitados a conocer. Estamos, tal y como se expresa en el manga, en el universo de sus propias fantasías, en una dimensión más próxima a la realidad en donde se encuentran el resto de personajes que nos acompañarán en esta historia: los guardianes del Louvre.

Guiado especialmente por el “espíritu” de la mismísima diosa de la victoria, Niké de Samotracia, tanto el protagonista como nosotros recorreremos distintos lugares del museo en donde nos toparemos con obras conocidas, como ‘La Gioconda’ de Leonardo da Vinci, y conoceremos a algunas personalidades y sus trabajos relevantes de la cultura artística japonesa y francesa, como Vincent Van Gogh o el pintor japonés Chu Asai, descubriendo así distintos detalles sobre el museo y el arte que aguarda, sumergiéndonos de esta manera en un laberinto de sueños situado entre lo onírico y lo real. Así, nuestro confuso protagonista seguirá visitando el Louvre y lugares cercanos con el fin de poner fin a sus diversas inquietudes relacionadas con el arte francés y japonés y todas aquellas que tienen que ver con esta extraña realidad, averiguando así gran parte de sus secretos con la ayuda de los característicos y conocidos guardianes pertenecientes al mismo.

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Una obra de arte más

Jiro Taniguchi sorprende gratamente con cada una de sus obras, y ‘Los guardianes del Louvre’ no es menos. En su manga, volveremos a ver su particular dibujo detallista, limpio y elaborado expresado con una naturalidad que refleja de nuevo la cotidianidad de la narración en la que estamos inmersos. Gracias a su técnica, somos un visitante más de este museo parisino que, con una narración en primera persona, acompañamos y conocemos junto a su protagonista sus inquietudes, parte de su pasado y sus emociones a la vez que descubrimos todo lo que experimenta al llegar a la capital francesa. Las viñetas llenas de multitudes agolpadas a la entrada del Louvre se combinan con aquellas en donde el protagonista se encuentra solo con las obras y sus respectivos autores que completan el elenco de personajes, obras de arte que Taniguchi recrea con su singular y realista trazo, convirtiendo de este modo un manga en donde las imágenes tienen más fuerza que la propia historia que se expresa.

Taniguchi establece gracias a su estilo y narración una cercanía con el lector, algo que no deja de ser común en el resto de sus obras, acercándonos en este caso lo más bello y oculto del arte francés y su relación con el arte japonés, una gran relación que no deja de estar presente desde tiempos remotos, siendo una muestra actual de ello este mismo manga, un nouvelle manga de autor, adulto y universal que homenajea a grandes maestros del arte de Occidente y Oriente. Su ritmo, tranquilo y sosegado, nos transporta junto a la narración y al dibujo de Taniguchi mágicamente al Louvre, convirtiendo al manga, sin lugar a dudas, junto a la gran traducción y edición de la editorial, una obra de arte más.

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Nouvelle manga en su máxima expresión

Ponent Mon nos trae una vez más otra de las magníficas obras de Jiro Taniguchi disponible desde el pasado abril en su catálogo. Una edición muy bien localizada y cuidada de un tomo único que cuenta con un total de 136 páginas a todo color en formato cartoné de 216 x 286 mm y con un precio no apto para todos los bolsillos, 26 €.

No solo encontraremos una delicada historia más del autor, sino que además al final del manga encontraremos pequeñas biografías de los pintores y escritores que han aparecido de una forma u otra en el manga, mostrando así la relación que tenían cada uno con Francia y Japón y cómo eso les influyó artística y estéticamente en sus trabajos. Un manga autoconclusivo recomendado a aquellos consumidores de este tipo de obras, ya sean de esta corriente, admiradores de Taniguchi o amantes del arte en sí, y también para aquellos que quieran conocer de forma fácil y agradable las obras de este autor, eso sí, a un precio más alto de lo habitual.

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